Funcionario a los 25, universitario a los 28, emprendedor sin título: ¿quién tiene razón?

06/07/2026
Institut Numància

Tres amigos. Tres caminos completamente distintos. Y los tres, a los 30, con una vida que funciona. Pero también los tres, en algún momento, perdidos. Esta es su historia. Y probablemente también un poco la tuya.

Estudiante

Cuando tienes 18 años, todo el mundo tiene una opinión sobre lo que deberías hacer con tu vida. Tu familia, tus profesores, tus amigos. Y tú, en medio de todo ese ruido, intentas tomar una decisión que sientes enorme pero para la que nadie te ha preparado del todo.

La realidad es que no existe un único camino correcto. Pero sí existen caminos que, si no los preparas bien, te cuestan más de lo necesario. Y eso sí que marca la diferencia.

Sara, Marc y Laia son amigos desde el instituto. Los tres tomaron decisiones distintas al terminar el bachillerato. Los tres pasaron por momentos de duda. Y los tres, hoy, están bien. Pero el camino no fue igual para los tres.


Sara: la que apostó por la estabilidad desde el principio

Sara, 29 años

Mossos d'Esquadra · Barcelona

Vía oposiciones


Empezó a preparar la oposición a los 21. A los 25 ya tenía plaza. Hoy trabaja en turno de mañana, tiene los fines de semana libres y ha pedido una hipoteca sin que nadie le mirara raro.

Sara siempre tuvo claro que quería un trabajo estable. No por falta de ambición, sino porque la estabilidad era su forma de libertad. Con una plaza fija, podía planificar su vida. Podía decir que sí a cosas. Podía decir que no a otras.

Pero el camino no fue fácil. El primer año lo estudió sola, con apuntes descargados de internet y sin saber muy bien si lo estaba enfocando bien. Aprobó algunas partes, suspendió otras. El problema no era que no estudiara. Era que estudiaba sin método.

"El primer año perdí mucho tiempo en material que no era el correcto y en fases que no preparé como tocaba. Cuando empecé a prepararlo con un equipo que sabía exactamente qué pedía cada convocatoria, todo cambió."

— Sara, opositora a Mossos d'Esquadra

Lo que cambió para Sara no fue estudiar más horas. Fue estudiar las horas correctas, con el material correcto, y con alguien que la avisaba cuando se desviaba del camino. La diferencia entre opositores que aprueban y los que no suele estar ahí: en el método, no en el esfuerzo.


Marc: el que fue a la universidad y tardó en encontrar el rumbo

Marc, 30 años

Consultor de marketing · Barcelona

Vía universidad


Entró en ADE con una nota justa. Tardó 5 años en acabar la carrera. Después de graduarse, estuvo casi 2 años haciendo prácticas mal pagadas hasta encontrar un trabajo que le gustara de verdad.

Marc quería ir a la universidad. Siempre lo tuvo claro. Pero cuando llegó la EBAU, no estaba del todo preparado. Entró en ADE porque era lo que más salidas tenía, según le decían. No porque fuera su pasión.

Terminó la carrera. Encontró trabajo. Hoy está bien. Pero mira atrás y piensa que si hubiera subido dos décimas en la EBAU, habría podido entrar en el doble grado que realmente quería. Dos décimas que, con una buena preparación de la fase específica, eran perfectamente alcanzables.

"Nadie me explicó que la fase específica podía sumarme hasta 4 puntos más. Yo pensé que la selectividad era solo superar un corte mínimo. Me lo tomé demasiado a la ligera."

— Marc, graduado en ADE

La historia de Marc no es un fracaso. Es simplemente una historia en la que una mejor preparación habría abierto más puertas desde el principio. Y eso es lo que a veces no se cuenta: la EBAU no es un obstáculo que superar, es una oportunidad de sumar.


Laia: la que encontró su camino donde menos se esperaba

Laia, 29 años

Fundadora de estudio de diseño · Sabadell

Vía ciclo formativo + emprendimiento


No quería ir a la universidad. Hizo un ciclo de grado superior en diseño gráfico. A los 24 montó su propio estudio. Hoy tiene tres empleados y más trabajo del que puede aceptar.

Laia fue la que recibió más presión de su entorno. "¿Y no vas a hacer la carrera?" era la pregunta que escuchaba en todas las cenas familiares. Su respuesta siempre fue la misma: no, porque sé exactamente lo que quiero hacer y hay un camino más directo para llegar.

Tenía razón. Pero también tuvo un momento de duda. Cuando acabó el ciclo, se planteó si quería acceder a la universidad para tener "el papel". Y ahí descubrió algo que mucha gente desconoce: con un grado superior, puedes acceder a la universidad. La nota del ciclo vale el 100%, y si haces bien la fase específica, puedes llegar hasta los 14 puntos de admisión.

Al final no lo hizo porque su empresa ya despegaba. Pero saber que esa puerta existía le dio tranquilidad. Y a muchas personas, esa puerta es exactamente lo que necesitan.

No hay un camino correcto. Hay tu camino.


Lo que tienen en común Sara, Marc y Laia


Tres caminos distintos. Tres resultados distintos. Pero cuando los analizas de cerca, encuentras algo que los tres comparten: en algún momento, necesitaron ayuda para orientarse. Y los que la buscaron a tiempo, avanzaron más rápido.

La diferencia no estaba en ser más listo, ni en tener más suerte, ni siquiera en elegir el camino "correcto". La diferencia estaba en prepararse bien para ese camino, sea cual fuera.

"El camino importa mucho menos de lo que nos han dicho. Lo que importa es si vas preparado o vas improvisando."

— Una conclusión que ningún orientador de instituto te dará

Y si estás en ese momento de "¿ahora qué?"...

Quizá estás terminando bachillerato y no tienes claro si la universidad es lo tuyo. Quizá llevas años trabajando en algo que no te llena y te estás planteando opositarte. Quizá tienes 35 años, dos hijos y sigues pensando en ese grado que dejaste a medias.

No hay edad para retomar el rumbo. No hay momento equivocado para prepararse mejor. Lo único que cambia con los años es que sabes más claramente lo que quieres. Y eso, en realidad, una ventaja.

Institut Numància

Llevamos más de 15 años acompañando a personas en todos esos momentos. Tanto si quieres preparar la Selectividad para entrar en el grado que realmente quieres, como si estás pensando en opositar por primera vez — o por segunda —, o si buscas acceder a la universidad desde un grado superior, en Institut Numància tenemos el programa y el equipo para acompañarte.

Sin importar tu punto de partida. Sin importar tu edad. Con método, con seguimiento real y sin venderte lo que no necesitas.

No hay una edad correcta para formarse. Hay un momento Institut Numància

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